¿Qué es el SIBO?
El sobrecrecimiento bacteriano de intestino delgado, o sus siglas en inglés “SIBO” ocurre cuando hay un aumento excesiva de bacterias en el intestino delgado por migración de bacterias desde el intestino grueso o colon.
A diferencia del colon, el intestino delgado normalmente tiene relativamente pocas bacterias debido al rápido flujo de su contenido y a la presencia de bilis. El intestino delgado es la sección más larga del tubo digestivo, mide aproximadamente 6 metros. Aquí los alimentos se mezclan con los jugos digestivos y se absorben la mayoría de los nutrientes que ingerimos de los alimentos.
Al generarse un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado, los alimentos se convierten en un caldo de cultivo ideal para las bacterias, las cuales pueden producir toxinas e interferir en la digestión y absorción de nutrientes.
El exceso de bacterias que colonizaron el intestino delgado, reciben alimentos poco digeridos provenientes del estómago, altos en azúcares, generando fermentación y producción de gas.
El SIBO ha aumentado su prevalencia en forma exponencial los últimos años y es una causa frecuente de consulta.

La presencia de un exceso de bacterias en el intestino delgado puede:
- Afectar las uniones estrechas de los enterocitos, lo que aumenta la permeabilidad intestinal generando el Síndrome de Intestino Permeable (leaky gut).
- Afectar las microvellosidades intestinales causando malabsorción de nutrientes y desarrollo de intolerancia (fructosa/lactosa).
- Producir inflamación sistémica de bajo grado por producción de toxinas e inflamación local de la pared intestinal.
- Producir alteraciones de la motilidad gastrointestinal.
Causas principales del SIBO
La mayoría de las veces el SIBO ocurre por más de una causa y por lo general el estilo de vida que llevamos contribuye a generarlo.
- Alteraciones en la motilidad intestinal: como el tránsito lento o disfunción muscular.
- Mal funcionamiento de la válvula ileocecal: que regula el paso del contenido intestinal del intestino delgado al intestino grueso, impidiendo el paso de bacterias del colon al intestino delgado.
- Uso de antibióticos: generan alteración de la microbiota intestinal (disbiosis intestinal).
- Uso de inhibidores de la bomba de protones y antiácidos: al existir insuficiencia de ácido clorhídrico se altera el equilibrio bacteriano, produciendo una proliferación de bacterias en el intestino delgado.
- Alteración del sistema inmune: inmunosupresión, cáncer, estrés crónico, enfermedades autoinmunes, diabetes mal controlada, etc.
- Defectos estructurales: presencia de bridas, diverticulosis, cirugías abdominales que alteren la anatomía intestinal.
- Dieta desequilibrada: rica en azúcares refinados, alimentos procesados y bajos en fibra.
- Estrés crónico y sedentarismo: que afectan la función y la motilidad digestiva.
Síntomas frecuentes

- Hinchazón abdominal persistente
- Gases y flatulencia excesiva
- Diarrea crónica o estreñimiento
- Dolor abdominal
- Náuseas, acidez y saciedad temprana
- Fatiga, debilidad y pérdida de peso
- Malabsorción de nutrientes (deficiencia de vitaminas B12, A, D, E)
- Síntomas extraintestinales: dolores articulares, erupciones cutáneas, niebla mental, dolor de cabeza.
Diagnóstico
Evaluación clínica: lo primero que se requiere para el diagnóstico de SIBO es la sospecha clínica cuando la persona tenga la sintomatología y factores de riesgo para padecer el SIBO. Ante la sospecha el examen de elección es el:
- Test de aire espirado con lactulosa el cual mide la producción de hidrógeno o metano.
Complicaciones
El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado puede causar problemas digestivos y extradigestivos, incluidos los siguientes:
Mala absorción de grasas, carbohidratos y proteínas. Las sales biliares, que normalmente se necesitan para digerir las grasas, se descomponen por el exceso de bacterias en el intestino delgado, lo que genera una digestión incompleta de las grasas y diarrea. Los productos bacterianos también pueden dañar el revestimiento mucoso (mucosa) del intestino delgado, lo que genera una menor absorción de carbohidratos y proteínas.Las bacterias pueden competir por los alimentos disponibles y los compuestos producidos por la descomposición bacteriana de los alimentos estancados también pueden desencadenar diarrea.
Deficiencia de vitaminas. Como resultado de la absorción incompleta de las grasas, el cuerpo no puede absorber completamente las vitaminas liposolubles A, D, E y K. Las bacterias del intestino delgado sintetizan y utilizan la vitamina B12, que es esencial para el funcionamiento normal de tu sistema nervioso y la producción de células sanguíneas y ADN.El crecimiento excesivo de las bacterias puede dar lugar a una deficiencia de B12 que puede provocar debilidad, fatiga, hormigueo y entumecimiento en las manos y los pies y, en casos avanzados, confusión mental. Con el tiempo, el daño al intestino producido por un crecimiento bacteriano anormal provoca una absorción deficiente de calcio y, a largo plazo, puede derivar en enfermedades óseas, como la osteoporosis.
Es importante mencionar que aproximadamente 2 de cada 3 personas que tienen el síndrome de intestino irritable, también conocido como cólon irritable, presentan SIBO, por lo que es fundamental diagnosticarlo y tratarlo en forma oportuna.
Tratamiento
El tratamiento del SIBO debe ser integral, con énfasis en los estilos de vida y con apoyo de una nutricionista calificada y con experiencia en SIBO, dado que el SIBO es sumamente recidivante y muchas veces se requiere reparar todo el daño generado (estructural, funcional, motor, etc).

- Cambios en el estilo de vida: ejercicio regular, manejo del estrés, higiene del sueño. Dietoterapia: es clave en el manejo del SIBO. Se busca remover y reemplazar alimentos que contribuyen al crecimiento bacteriano y a la inflamación de la mucosa intestinal. Dieta baja en
- FODMAP una vez realizado el tratamiento antibiótico. Además participa en la etapa de reparar y balancear la microbiota intestinal.
- Antibióticos: como rifaximina o metronidazol, según el tipo de gas predominante.
- Suplementos y probióticos: los probióticos naturales o farmacéuticos son útiles para repoblar la microbiota y se utilizan luego de realizar el tratamiento antibiótico y el paciente esté tolerando mejor los alimentos.
- Tratamiento de la causa subyacente: como mejorar la motilidad intestinal o tratar enfermedades asociadas.
Prevención y control
- Mantener una dieta equilibrada rica en fibra soluble.
- Manejo óptimo del estrés crónico.
- Evitar el uso innecesario de antibióticos e inhibidores de la bomba de protones.
- Tratar oportunamente enfermedades digestivas.
- Promover hábitos saludables que favorezcan la motilidad intestinal.



