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Parte 2: Como vimos en la 1° parte del artículo las enfermedades crónicas son una de las temáticas en las que estamos más atrasados hoy en día en salud y en medicina. Esto se debe básicamente a que las causas de las enfermedades no se han logrado solucionar con el paradigma médico convencional.

Últimamente han surgido una serie de nuevos enfoques médicos con enfoque integrativo que buscan dar solución a la epidemia de enfermedades crónicas, que amenaza con acabar con la economía y los recursos del sistema sanitario mundial, según los últimos reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos son la medicina integrativa, la medicina funcional y la medicina del estilo de vida.

La Medicina del Estilo de Vida surge a finales de la década del noventa en Estados Unidades para dar solución a la epidemia de enfermedades crónicas, y se ha expandido rápidamente en los 5 continentes. En Chile ya existe una sociedad conformada hace unos años, la SOCHIMEV.

Cada vez más hay pediatras, médicos familiares y generales, internistas, neurólogos, nutricionistas, enfermeras, psicólogos, psiquiatras, etc. que se han formado en esta especialidad.

La Medicina del Estilo Vida utilizando sus herramientas que tienen respaldo científico. Utiliza exámenes de laboratorio y técnicas diagnósticas en caso de ser necesario.

Dentro de sus herramientas están los 6 pilares: alimentación nutritiva, ejercicio físico/movimiento, buen dormir/descanso, manejo del estrés, relaciones interpersonales nutritivas, evitar exposición a tóxicos.

Al momento de evaluar un paciente, la Medicina del Estilo de Vida toma en cuenta sus aspectos genéticos, fisiológicos, antecedentes médicos personales y familiares, estilos de vidas, factores internos (cuerpo, mente, emoción y espíritu) y externos (entorno físico y social).

En esta especialidad no hay un tratamiento único, sino múltiples opciones según las necesidades individuales de cada paciente. Se trabaja con la motivación y el compromiso de quien busca una solución para sus problemas de salud, poniendo especial énfasis en la importancia de los cambios de estilos de vida. El consultante debe ser activo y actuar como socio con el médico para obtener buenos resultados terapéuticos.

Si se modifican los estilos de vida, podemos restaurar el balance en nuestro organismo y de esta forma influir positivamente en nuestro patrón de salud o enfermedad.

Para ejemplificar cómo trabaja la Medicina del Estilo de Vidal, se propone la imagen de un árbol en que los síntomas de la enfermedad corresponden a las ramas (ej. dolor de cabeza, falta de energía, problemas menstruales, diarrea, alergias, etc.). Habitualmente cada uno de ellos sería tratado de manera individual y aislado por diferentes especialistas, los cuales indicarían medicamentos para tratar los síntomas pero no las causas que los producen, por lo que muchos de éstos síntomas podrían regresar al retirar el medicamento.

Medicina del Estilo de Vida

Debajo del árbol están las raíces que lo nutren y lo alimentan. Dependiendo de la calidad del terreno y del agua que reciba, el árbol crecerá más o menos fuerte y sus ramas estarán más o menos saludables. Como se muestra en la figura, al tener una dieta alta en azúcares y lácteos, se predispone a la aparición de síntomas o enfermedades (conjunto de síntomas agrupados bajo una misma categoría).  Para mejorar la salud de las ramas (los síntomas) y llevarlas al equilibrio nuevamente, se tendrá  que trabajar en las raíces, en el terreno, y es ahí donde trabaja la Medicina del Estilo de Vida con sus diferentes herramientas, teniendo siempre como base los estilos de vidas (alimentación, ejercicio físico, buen dormir, manejo del estrés, etc.).

Para comprender realmente un organismo no basta con estudiar por separado sus partes, sino que debemos considerar el funcionamiento integrado de todos sus sistemas. Esta es la base de la nueva forma de hacer Medicina y lo que se conoce como “biología de sistemas”. Sin embargo, esto que puede parecer una obviedad no se refleja en nuestra medicina convencional, donde se sigue aplicando un enfoque reduccionista, mecanicista y lineal a la hora de prevenir y tratar las enfermedades complejas y “crónicas” (cáncer, diabetes, alzheimer, enfermedades autoinmunes, coronarias, etc.).

La enfermedad es un problema del sistema y, por lo tanto, debemos tratar el sistema no sólo el síntoma; debemos tratar la causa, no sólo la enfermedad.

Estar realmente sano es como escuchar una buena orquesta, todos los instrumentos suenan bien y están sincronizados. Igualmente, todas las partes de nuestra biología y código genético interactúan entre sí y con el medio ambiente (especialmente con lo que uno come). Si todo funciona bien el resultado es salud y bienestar.

Dr. Carlos Rau Moreno

 


Bibliografía

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